jueves, septiembre 21, 2006

Pedro Jota da jaque a Zp

Reconozco que tras los aciagos días que rodearon el 11-M llegué a creer que Rubalcaba tenía razón y que el atentado terrorista que cambió nuestro sistema político fue obra de un grupo aislado de radicales islámicos. A pesar de que nunca antes habíamos sido objeto del terrorismo islámico y que unos meses antes de aquel once de marzo la Guardia Civil interceptó a un comando etarra con dos toneladas de dinamita con la que pensaba volar un edificio singular en Madrid, los 192 muertos, la inmediatez de las elecciones y la puesta en escena de las masas echándose a la calle clamando su indignación -teledirigida desde el Grupo Prisa- me llevaron a olvidar la lógica y a tragar con la alambicada trama islámica.
Por eso no seguía la investigación de Luis del Pino y sus peones negros sobre el 11-M pues no tenía nada clara la participación de ETA. Pero hoy El Mundo me ha hecho cambiar de opinión. El diario de Pedro J. revela que un informe pericial había reflejado que el ácido bórico incautado en el domicilio de Hasan Haski, detenido como inductor del 11-M, sólo tenía como único precedente el incautado en un registro realizado el 6 de noviembre de 2001 en un piso franco de ETA en Salamanca. El indicio se convierte en prueba cuando descubrimos que la Policía socialista borró de ese informe cualquier alusión a ETA antes de pasárselo al juez Del Olmo, encargado de instruir el sumario sobre el 11-M. Resulta esclarecedor comparar el informe original y el manipulado y la burda forma en que ha sido alterado.
Rubalcaba, el jefe de la camarilla de zp, ha salido raudo desde Finlandia afirmando que: "El Ministerio del Interior no ha falsificado jamás un documento. Jamás. Es rotundamente falso" y también que "puedo, una vez más, decir que no existe ninguna relación entre ETA y el 11-M. Ninguna relación". Eso dijo Rubalcaba desde Finlandia antes de amenazar con querellarse contra El Mundo. En la misma línea de investigación, el tal Haski declaró cuando fue detenido que el ácido bórico lo usaba para matar cucarachas, y es que ¿quién no tiene en su casa un frasco de ácido bórico para matar cucarachas?
Frente a estas revelaciones, el gobierno y sus apoyantes han cerrado filas: "No queremos volver a oir hablar de ese asunto y punto". El gigantesco aparato de propaganda -al que se ha sumado La Sexta con la becaria de Gabilondo al frente- se dedica a menospreciar y ridiculizar las revelaciones de El Mundo. Ese enrocamiento en torno a la omertá para huir del jaque de Pedro Jota no parece explicable más que por los nervios de un gobierno que cada vez se siente más acorralado. Es lógico. Alcanzaron el poder explotando una supuesta mentira, que si ahora se demuestra no ser tal supondría la absoluta deslegitimación de este ejecutivo y una buena razón para el exilio de Zapatero y Rubalcaba.
Si las numerosas pruebas que están saliendo a la luz demuestran finalmente que ETA estaba detrás de la masacre del 11-M, todas las piezas del puzle terminarían de encajar y acabaríamos de entender porqué Zp come mansamente en la mano de Otegui mientras las bestias etarras dan coces en la Audiencia Nacional y amenazan impunemente a sus jueces. La estrategia aparecería clara: ETA se encarga de derrocar al PP en beneficio del PSOE y, a cambio, Zp cede a cuanto le exige la banda. Y aquí paz y después gloria.
Pero, parece que al PSOE, una vez más, se le vuelve a caer el mundo encima. Pedro Jota, que tiene en la pared de su salón la cabeza de Felipe González, parece que ya está dejando hueco a su lado para poner la de Zp.

jueves, septiembre 14, 2006

El dóberman del PSOE

Hace tiempo que Iñaki Gabilondo dejó de ejercer el periodismo para dedicarse al proselitismo. Desde que asumió el papel de entrevistador de cámara de Felipe González en sus momentos más duros comenzó a resquebrajarse su acrisolado prestigio periodístico, fraguado entre la televisión del tardofranquismo y la cadena ser.
Los años del PP en el poder permitieron al donostiarra capitalizar la audiencia de izquierdas y mantenerse al frente del liderazgo radiofónico, pues la crítica al poder siempre está bien vista en democracia. Pero el retorno del PSOE al gobierno -episodio en el que jugó un papel decisivo- lo devolvió a su función de propagandista. Hacía años que uno no oía al tal Iñaki, tal vez por eso me pilló desprevenido el miércoles cuando lo ví protagonizando un vergonzoso atropello a Mariano Rajoy en el canal que González regaló a Polanco. Desde la infame entrevista del desaparecido Juan Pedro Valentín a Aznar en Telecinco tras las elecciones del 14-M uno no había vuelto a ver nada tan miserable en televisión.
Partiendo de la mirada de desprecio y actitud chulesca que el vasco dedicó a Rajoy a lo largo de todo el interrogatorio -muy valiente cuando los suyos están en el poder-, el presentador de Noticias Cuatro sometió al presidente del PP a una concatenación de desprecios hacia su partido y su persona. Para descolocarlo, comenzó preguntándole a bocajarro quién mandaba en el PP si él, Aznar o Jiménez Losantos. Aunque quizá, el hecho de que Polanco tenga a sueldo al Partido Socialista esté en el origen de esa insolencia.
Rajoy se dió cuenta inmediatamente de que había caído en una trampa, aunque ya era demasiado tarde. Lo que vino después fue más de lo mismo. Le soltaba una y otra vez las mismas insidias para ningunearle como líder y acusar al PP de llamar golpista al PSOE tras el 11-M, algo de lo que todos estamos íntimamente convencidos aunque quizás no llegue a probarse nunca. Precisamente, ese convencimiento de Gabilondo de que no pueda probarse lo que todos sospechamos y él sabe, le llevaba a columpiarse una y otra vez sobre lo mismo. Ridiculizó las revelaciones sobre el 11-M y se exhibió como el único "periodista" al que no le interesa saber qué pasó realmente ese día. Su insistencia con el 11-M desvela que ese era el verdadero móvil de la encerrona: las noticias publicadas por El Mundo han puesto nerviosos al gobierno y a Polanco, que reacciona soltando a su dóberman favorito contra el PP. Pese a que Rajoy se safaba como podía de las dentelladas del vasco, difícilmente podía ocultar que le estaba haciendo jirones el traje. Había ido a una entrevista y se topó con Rubalcaba disfrazado de Gabilondo. Al final, el entrevistador chorreaba sangre por las fauces mientras Rajoy se lamía las heridas.
Durante la campaña electoral de 2000, José María Aznar, desoyendo a sus asesores, no concedió ninguna entrevista al grupo Prisa y obtuvo mayoría absoluta. Después de las elecciones del 11-M en que el grupo Prisa, con Gabilondo a la cabeza vulnerando la ley electoral, lanzó las hordas de la izquierda contra el PP a 24 horas de abrirse las urnas, nadie del Partido Popular debería volver a pisar ningún medio de ese grupo como no fuera para celebrar su defunción.
Mariano Rajoy es, posiblemente, el candidato más preparado, capaz y con mayor sentido de Estado que un partido político haya tenido jamás en España, (lo cual no sabe uno si es bueno o malo en este país), pero, en cualquier caso, es un lujo que no podemos dejar pasar.
Ya llegará la hora de hacer de bueno. Hasta entonces, Rajoy debería liberarse de ciertas ataduras y dejar de pagar peajes innecesarios. Tiene que darse cuenta de que si no va a Prisa quien pierde no es él -¿o piensa acaso que la entrevista de ayer le reportó algún voto?- sino Polanco, que pretende vender (aunque a estas alturas suene ridículo) credibilidad y rigor.
En todo caso, si no quiere devolverles el desprecio que merecen, la próxima vez que le llame Iñaki que mande a Gallardón.

domingo, septiembre 03, 2006

¡¡ESPAÑA, EQUIPO DE ORO!!

Se ha roto un mito. El de que los españoles no sabemos jugar en equipo. A ver si cunde...

sábado, septiembre 02, 2006

Agudeza visual

Adivine en menos de cinco segundos cuál de estas dos fotos representa la lucha contra el terrorismo internacional y cuál la mayor amenaza contra la seguridad mundial.

viernes, septiembre 01, 2006

Suárez Canal admite que el dispositivo antiincendios no estaba preparado

Todos lo sabíamos ya, porque era algo evidente, pero en la Xunta nadie lo quería reconocer. Suárez Canal acaba de admitir en el Parlamento de Galicia que el dispositivo antiincendios de la Xunta "no estaba preparado" para afrontar la ola de incendios de este verano y que él mismo pensó en dimitir el pasado 15 de agosto, una vez se extinguieron los fuegos. Aunque lo diga con la boca pequeña y con una ambigüedad deliberada, (vuelve a insistir en lo del "carácter excepcional" de los incendios y blah, blah, blah) el conselleiro ha reconocido que cuando llegó el verano ellos estaban a "outra cousa". La confesión llega un poco tarde -se ve que el hombre no podía dormir- después de haber criminalizado a media población gallega. Eso sí, la idea de dimitir se le pasó enseguida...porque no quería "premiar" a los incendiarios (como si los pirómanos supieran quién es Suárez Canal).

* La Voz de Galicia se corrige a sí misma y a Suárez Canal. Vomitiva la política de Ministerio de la Verdad que practica "La Voz de Galicia". A las cuatro de la tarde, la edición digital del diario coruñés, -al igual que la mayoría de los digitales gallegos-, se hacía eco de la delación de Suárez Canal y publicaba un titular según el cual el conselleiro reconocía que "El dispositivo antiincendios de la Xunta no estaba preparado". Por la noche dicho titular ha dejado de existir. Ha sido sustituido por otro, -en la misma dirección url-, más benévolo que dice: La «excepcional» ola de incendios desbordó el dispositivo antiincendios de la Xunta, y de cuya lectura deducimos que Suárez nunca dijo lo que dijo, sino lo que "La Voz" entiende que debió decir.

Ya se sabe que las prisas no son buenas para nada, y ciertas aseveraciones -sobre todo las que provienen de los amos- merecen una segunda y hasta una tercera lectura antes de ser transcritas para no dar pie a interpretaciones torticeras por parte de mentes malvadas. Así, lo que vemos blanco y en botella puede no ser leche sino Mirinda de limón, como ha sido el caso. ¿Habrán castigado hoy a alguien en "La Voz"?

domingo, agosto 27, 2006

El quintanismo, nueva patología social

La obsesión de Anxo Quintana por inventar culpables tras los que esconder a Suárez Canal está alcanzando tal grado de fanatismo que comienza a ser un peligro para la salud pública gallega. Empezó con lo de la `nueva tipología´ de los fuegos y la `trama organizada´ por el PP. Cuando esa llama se apagó salió -y con él, todo el bipartito- con lo del abandono del monte durante los gobiernos del PP. Al conocerse que el número de incendios era equivalente al de otros años se inventaron lo del `terrorismo incendiario´. De por medio, acusaron a presuntos `especuladores del terreno´ como los responsables de los fuegos, pero la ley prohibe cambiar el uso del suelo quemado durante 30 años...

A pesar de que los datos fríos y objetivos y las investigaciones policiales han desmontado toda la doctrina oficial (ni con el número de hectáreas atinaron), los cabecillas del Bloque continúan golpeando nuestra conciencia con machacona insistencia desde los medios de comunicación. Dice Quintana (para quien Suárez Canal es "el mejor” titular que puede tener la consellería de Medio Rural) que los incendios han sido un “ataque indiscriminado, masivo y terrorista contra el cambio de política para el medio rural”. Es decir, la víctima de los incendios no ha sido el monte sino la política forestal bloquera, política que, por otra parte, nadie ha visto aún.

Siguiendo la lógica nacionalista, la última ocurrencia de Míster Quin consiste en pasarle la factura de la `queimada´ al Gobierno de la nación porque, según el predicador de Allariz, el monte gallego es "un lujo que el Estado español tiene que empezar a pagar”...(!). Uno creía que lujo era tener un canal de televisión sostenido con dinero público para hacer proselitismo.

Tal grado de contumacia revela que el Bloque ha quedado tocado de la crisis de este verano e intenta cerrar su hemorragia martilleando nuestros oídos a golpe de consigna. ¡Hay que confundir a los gallegos y anular su capacidad de discernimiento! Quintana y su tribu de la estrella roja saben que no pueden sobrevivir políticamente en una sociedad moderna, abierta y crítica. Necesitan creyentes ciegos y entregados, capaces de creer lo que nadie ha visto y negar lo que los demás ven.

Si la peor secuela que ha dejado el Prestige ha sido “Nunca Máis”, todo hace temer que uno de los peores efectos que Galicia heredará de la crisis de los incendios de este verano será la aparición del “quintanismo” como nueva enfermedad social.

lunes, agosto 21, 2006

Galicia en llamas: lo que nos contaron y lo que vimos

Cuando aún quedan muchas preguntas por responder sobre el inoperante operativo antiincendios, y a salvo de las sorpresas que puedan surgir en la, parece que futura, comisión de investigación, lo ocurrido durante la primera quincena de agosto en Galicia se puede concretar en torno a dos perspectivas, una virtual y otra real: lo que nos hicieron creer que ocurrió y lo que la gente realmente cree que ocurrió.

a) LO QUE NOS HICIERON CREER QUE OCURRIÓ: una salvaje oleada de incendios provocados, superiores en número a los de años anteriores y de nueva tipología (próximos a zonas habitadas) -lo que apunta a una clara intencionalidad destructora tras la que podría hallarse una conspiración política fraguada por la oposición- convirtió en insuficientes los, a todas luces numerosos, medios materiales y humanos antiincendios de la Xunta de Galicia, (cuyo operativo era equivalente a otros años). Ello junto al abandono del monte durante 16 años de gobierno del PP hizo imposible evitar que ardieran 77.000 hectáreas de terreno en toda Galicia. En resumen: una catástrofe inevitable por novedosa e inesperada que estuvo lo mejor gestionada posible.

b) LO QUE LA MAYORÍA DE LA GENTE* CREE QUE OCURRIÓ: la nueva Xunta bipartita quiso cambiar la política de prevención antiincendios consolidada por el PP durante 16 años, empezando por cesar a los coordinadores del operativo anterior y recortando las subvenciones para la contratación de brigadas a ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, estableciendo, a mayores, unos nuevos requisitos de contratación de brigadistas (como el de poseer un estúpido certificado de gallego) que dejaron fuera esta vez a efectivos con experiencia pero sin el titulo. Asimismo, recortaron el número de medios para la extinción, (helicópteros) tal vez para ahorrarse unos euros. En cuanto llegó el verano y vieron que se producían los incendios acostumbrados se dieron cuenta de que el recorte de medios en los puntos clave y la falta de coordinación impedían dar una respuesta inmediata y eficaz a los focos en cuanto se producían (clave del éxito del sistema anterior). La situación se les fue de las manos y tuvieron que llamar al ejército y a los bomberos de media España. Lejos de abochornarse por su ineficacia sugirieron que la oposición estaba detrás de los fuegos para desprestigiar al bipartito. Tras el desastre, es muy posible que la superficie incinerada ronde las 100.000 hectáreas. En resumen: sectarismo, ineptitud, soberbia, caos y mucha caradura.

(*) A excepción de las 5.000 personas (capacidad de la Quintana) que el domingo se reunieron en Santiago para defender la versión a).